¿Por qué nos apetece dulce por la tarde?

29.03.2018

Dulces glaseados, chocolateados, azucarados y... cargados de calorías vacías. Seguro que nos han entrado unas ganas irrefrenables de tomar un delicioso dulce por la tarde

¡Incluso justo después de haber comido!

Pese a que somos conscientes de que no debemos hacerlo, caemos en la tentación y no acabamos de entender por qué nos ocurre esto.

La reacción de nuestro cuerpo

Tienes ganas de un capricho, lo tomas, por un momento la ansiedad disminuye y te sientes mejor, pero realmente, al poco tiempo, el subidón del azúcar se termina y de nuevo quieres más, además de sentirte mal y únicamente conseguir agravar el problema.
Afirma la especialista Itziar Digón: "La mente es muy traicionera y busca estimular sus áreas de placer consumiendo alimentos ricos en azúcares y grasas. Podemos llegar a hacernos adictos o crearnos esa necesidad de azúcares rápidos cada tarde. Entonces se convierte en una necesidad más emocional que fisiológica"

La causa

La respuesta es sencilla y tiene que ver con la hipoglucemia, un estado definido por una baja concentración de glucosa en la sangre

La tarde suele suponer el final de la jornada, el momento en que el cuerpo se empieza a relajar y a pasar factura de una mala alimentación durante el día. entre el trabajo y ritmo de vida que llevamos apenas hemos comido suficiente o no le hemos dado al cuerpo la cantidad de nutrientes o se los hemos dado a deshora.

Consejos para evitarlo

Hacer 5 comidas a lo largo del día y no saltárselas es importante para mantener las reservas de energía y evitar que por la tarde sintamos esa necesidad de alimentos calóricos.

Sitúa la actividad física a esa hora del día, tu cuerpo liberará endorfinas que te harán sentir mejor y sustituir así el placer que te genera el consumo de azúcar. Además, ocupas esas horas, que de haber estado en el sofá ya tendrías algo entre las manos.

Rodéate de productos sanos y saludables, no tengas en casa comida basura y alimentos ricos en azúcares. No te engañes con la excusa de "si viene una visita"...

No formes un círculo vicioso, comemos mal por la tarde o a media noche y al día siguiente no desayunamos o nos saltamos comidas "para compensar", lo único que vas a conseguir es caer de nuevo. Evita esa forma de auto-engañarte.

Ten preparada algunas provisiones saludables en caso de crisis. En ese caso debes tener a mano gelatinas sin azúcar, algo de queso fresco o alguna fruta.

Descansar correctamente hacen que el organismo produzca leptina, una hormona capaz de hacer que nos enfrentemos mucha más capacidad de resolución a los problemas cotidianos.

Las malas dietas tienen el concepto erróneo de que los hidratos de carbono engordan, lo que hace que un porcentaje alto de personas no tomen apenas glucosa, se sientan por tanto cansadas y cuando no pueden más se den un atracón sin control de dulce. No elimines por completo los carbohidratos de tu dieta, incluye los correctos como cereales integrales, pasta, arroz, patata y demás hidratos complejos.

Aprende a leer las etiquetas. "Dan igual las calorías" Importa de dónde proceden no cuantas son. Os sorprenderá la cantidad de azúcares que contienen los zumos prefabricados y alimentos en conserva que compramos.

Síndrome premenstrual, muchas mujeres en ese momento no pueden dejar de repetir la famosa frase: "El cuerpo me pide chocolate". El cuerpo no pide, el cuerpo no habla, eres tu quien decide lo que pide en base a que te gusta su sabor, te sacia o simplemente te produce sensación de placer. Las nueces de macadamia, un suplemento de glutamina o ácidos grasos esenciales como Omega 3 son igual de efectivos sin repercutir negativamente en tu aporte calórico.

Conclusión

Si no tienes ningún trastorno metabólico haz un profundo trabajo de reflexión, lleva a cabo todos los consejos que has leído en este artículo y cambia tus costumbres desde este momento.

Recuerda: "El cuerpo puede pedir muchas cosas, pero la única que siempre pide es sentirse bien".

Fuente

Raúl Guisado: Experto en nutrición y Entrenador Personal www.raulguisado.es